Mi vecino «el monje»

En Vitoria vivíamos en un segundo piso de un edificio de 6 plantas, con ascensor. En lo alto del todo, por encima del sexto piso, estaban los «camarotes» y mi padre, que se jubiló por enfermedad relativamente joven (a los 54 años) pasaba allí muchos ratos. No era raro que nosotros subiéramos y bajáramos de nuestro piso al camarote para cualquier cosa, como trastear por allí con mi padre o enviarle los mensajes de mi… Seguir leyendo…

Entre dos mundos

A veces me siento entre dos mundos. Hoy me he puesto a mirar fotos y algún vídeo del fin de semana que vinieron a Casa Tía Julia las chicas de Blogirls 2.0 para preparar su número «La vuelta al origen» y no he podido dejar de pensar que esa Nuria que se ve ahí, la que enseña el horno, el lavadero, el huerto… es mucho más yo que esta Nuria que escribe ahora en una… Seguir leyendo…

Namaga en la luna

No sé si alguna vez habéis leído el blog de Namaga. Hace años que no se actualiza, pero ahí siguen esos dibujitos mínimos, con viñetas de una Namaga capaz de ser tan tierna como irreverente. El caso que yo, al principio de los tiempos de los blogs, no conocía ese rinconcito y no sabía que algún día esos dibujos llenarían mi casa. Namaga me había comentado en alguna ocasión en el blog del libro naranja,… Seguir leyendo…

La última maestra de El Vallejo

Esta historia la recoge Avelino Hernández en su libro «La Sierra del Alba». Aquí copio el resumen que hace de ella Jose Antonio Alonso en este comentario a un post de Abel Hernández en el blog El Canto del Cuco. La fotografía es de José Díaz Martín, de su estupendo blog «Pueblos abandonados de la provincia de Soria» del que ya nos cedió amablemente unos fotografías para el post sobre Peñalcázar en el blog de… Seguir leyendo…

Apuntes «Tamaño Nuria», segunda parte

Hace unos meses escribí un post titulado «Apuntes “Tamaño Nuria”, primera parte» y se me había quedado en el tintero escribir y publicar estas reflexiones que lo continúan… Aunque yo nací como casi todos los niños de mi generación en el año 1977 en una gran ciudad (nada y más nada menos que Bilbao) y crecí en una capital de provincias como Vitoria, mi padre se jubiló muy pronto por enfermedad, cuando yo tenía 9 años… Seguir leyendo…

«Los últimos», de Paco Cerdà

Mis padres nunca van al cine. Fueron una vez, antes de casarse, y luego una segunda vez, cuando yo -con 17 años- los llevé a ver «Tierras de penumbra» porque me parecía inconcebible que no hubieran entrado en un cine en más de 20 años.

Siguieron sin ir 11 años más, hasta que se estrenó «El cielo cira» y mi hermano se empeñó en llevar a mi madre a verla. Cuando le pregunté qué le había parecido, mi madre respondió que era muy triste, que no hace falta contar esas cosas, «que ya se ven». Pero su mayor disgusto fue que al salir de la sala nadie se había parado a hablar con ella para comentar la película. Seguir leyendo…

De la nostalgia y el miedo

Mi madre y yo, al menos una vez cada verano, solemos ir al cementerio del pueblo a limpiar la tumba de mis abuelos. También hace años, ya lo he explicado más de una vez, aprovechábamos para limpiar la tumba de mi tía Julia, aunque en ese momento en realidad estuviera todavía viva y con perfecta salud y nos acabáramos de tomar un pastas en su casa (se preparó su tumba a los 82 u 84… Seguir leyendo…

Apuntes de la lectora que fui alguna vez #1

En el año 1999 Carmen Martín Gaite todavía vivía y yo quería ser escritora. En el año 1995, Amaia Uriz, una periodista navarra que en ese momento trabajaba en Soria, se había puesto “burra” y gracias a ello en el Heraldo de Soria queda constancia fotográfica de la escritora, sola, recogiendo sus maletas en la estación de autobuses. Con el tiempo, Amaia y yo terminamos trabajando en el mismo medio (ella ya desde Pamplona, yo… Seguir leyendo…

Hoy hace 10 años yo estaba en la FNAC junto a Lucía Etxebarría y una premio Pulitzer y todavía me pregunto cómo llegué allí

Yo un día estaba en casa en pijama leyendo blogs y se me ocurrió (o se lo ocurrió a alguien de alguno de los blogs) que de aquellos posts podría salir un libro. Y me puse manos a la obra, poco a poco, cuando yo era una lesbiana en fase 1 que ni se atrevía a entrar a un bar o a una librería de ambiente (eso, más o menos lo explico en este post:… Seguir leyendo…

Apuntes “tamaño Nuria”, primera parte

Fotografía de Cristina Mas Peter. Mi tía Julia siempre explicaba con orgullo que su padre (es decir, mi bisabuelo) sabía leer y escribir y echar cuentas. También contaba que mi abuelo (es decir, su hermano) podía recitar de memoria el Juan Tenorio y que con eso había entretenido más de una vez a otros pastores cuando les pillaba un día de lluvia en un corral alejado del pueblo. Mi padre, que tiene edad en realidad… Seguir leyendo…

Un europeo, relato de Slawomir Mrozek

Uno de mis relatos preferidos, del polaco Slawomir Mrozek, recogido en el libro «Juego de azar», publicado por Acantilado. Cuando el cocodrilo entró en mi dormitorio pensé que tampoco había que exagerar. No me refiero al cocodrilo sino a mí mismo. Ya que mi primer impulso fue alcanzar el teléfono y marcar los tres números de urgencias: policía, bomberos y ambulancia. Pero justamente semejante reacción me pareció exagerada. Puesto que soy un europeo educado en el… Seguir leyendo…

El mundo más allá de Google Maps

Mi padre, que nació en el año 1934 (se casó con 40 años, lo que en su época era bastante raro y por lo tanto siempre hemos tenido un padre “mayor”), no entiende de internet ni de tecnología. No tiene ni teléfono móvil, e incluso cuando habla por teléfono lo hace subiendo el tono de voz, más cuanto más lejos está su interlocutor. Como si gritar más le asegurara que el mensaje llega más lejos.… Seguir leyendo…