Un libro abierto

El día 5 de diciembre estuve en mi pueblo. No era fácil llegar, porque yo estaba en Madrid, los sábados sólo hay autobús desde Zaragoza y mi única alternativa viable era llegar a Soria en autobús y después pasear arriba y abajo de El Collado con la esperanza de encontrarme a alguien que me llevara al pueblo (la otra alternativa, no viable por ser demasiado cara, era coger un taxi por el módico precio de 55 euros).

Mientras tanto, en Madrid, supe que María había llegado de Miami y que se alojaba en algún lugar de la ciudad, pero no sabía cuál. Cuando por fin nos pusimos en contacto y me dijo «estoy en el Starbucks de Princesa tomando un café», yo respondí: «sí, lo estoy viendo por la ventana». Su hotel, y el apartamento en la parte trasera de un hotel en el que vive Elenita, estaban uno enfrente del otro. En menos de 5 minutos estábamos tomando un café, y en menos de media hora su padre estaba planeando alquilar un coche para visitar los tres mi pueblo y llevarme directamente desde Madrid.

Así fue. Al día siguiente a las 8 de la mañana estábamos María, su padre y yo en un Pepecar, camino Soria. Llegamos al pueblo, dimos una vuelta, y se volvieron para Madrid porque tenían que coger un tren a Castellón. Yo subí al castillo (único lugar en el que tengo cobertura) para hacer la llamada de rigor a mi madre y decirle que había llegado bien, y para hablar un poquito con mi guapa. Allí me llegaron de golpe varios sms, uno muy curioso, con un número remitente muy largo y muy raro, que decía: «tengo un blog, se titula ‘libro abierto'». Supuse que sería de Araceli, aunque pregunté para confirmar, y efectivamente era ella.

Hoy por fin he leído un par de posts y la verdad es que me encanta. Araceli debería dedicarse a escribir, se lo he dicho siempre, desde aquellas conversaciones universitarias entre clase y clase o cuando faltaba algún profesor. Os copio aquí parte de la introducción de su blog, y os animo a leerlo:

José Agustín Goytisolo, uno de mis poetas favoritos, decía aquello de que un hombre solo, una mujer, así tomados, de uno en uno, son como polvo, no son nada. Y eso, y aunque la comparación no esté a la altura, me parecen a mí los libros, de los que yo digo que: “Un libro solo, otro libro, así cerrados, de uno en uno, son como polvo, no son nada”

Este blog nace con la intención de que los libros se descubran, no se amontonen, que se vivan, no que adornen, que se estropeen, que se abran y que nunca tengan polvo. Porque los libros ayudan, la literatura nos sirve para resolver problemas de la vida cotidiana, porque los escritores cuentan lo que nos pasa, cuentan lo que soñamos, cuentan lo que deseamos.

Araceli Cobos escribe en «Un libro abierto«

2 comentarios

Uala, me encanta lo del tiempo en Ciria, jaja, qué frío, ¿no? 🙂

Pues doy fe de la odisea del viaje, que nos vimos la noche de antes en Madrid, me encantó coincidir con vosotras. Que sepas que estuvimos preocupadas por tu locura de viaje, que nunca se sabe quién se pone al volante, eh? Pero bueno, esas cosas sólo te pasan a ti, que eres todo un personaje.

Apuntada queda la recomendación del blog, que tú tienes buen criterio!

Un besazo, guapa!

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