Libros objeto

Una comentarista del post anterior, Antonia, dice: «Ahora solo compro, en papel, libros que ya he leído». Yo hoy he comprado tres libros (de segunda mano), los tres de Carmen Martín Gaite: «La búsqueda del interlocutor y otras búsquedas», «Retahílas» (primera edición) y «El balneario». De los tres, he leído dos (me queda pendiente «El balneario», porque me gusta saber que siempre me quedará algo nuevo por leer de la Gaite, y encuentro cierto romanticismo en que precisamente sea su primer libro).

Desde muy pequeña he leído libros en la biblioteca de mi barrio, que por suerte inauguraron a 2 minutos de casa cuando yo tenía unos 12 años. Me acostumbré a leer de prestado y sólo compraba los libros que me habían gustado tanto como para querer recomendarlos y regalarlos a la gente que me importaba. Y he seguido así hasta hoy, comprando libros para tener cerca o para regalar, e incluso comprando varios ejemplares a la vez de un mismo libro (por ejemplo, en una ocasión compre 3 ejemplares de «La amigdalitis de Tarzán» y 2 de «Amares», porque sabía que antes o después los terminaría regalando, como así fue). El caso es que rara, muy rara vez, he comprado libros para leer.

Ahora, con los ebooks, me pregunto si podré cambiar mis hábitos de lectura, aunque me parece que persisto en mi costumbre y los únicos que me han interesado hasta el momento han sido obras de Martín Gaite o de Paul Auster que ya he leído. Ahora bien, si no puedo regalar un ebook que ya he leído, me parece que estoy perdiendo mi principal motivo de compra de un libro. Esto me lleva a reflexionar sobre qué es lo que de verdad regalamos cuando regalamos un libro, si estamos regalando un contenido o un objeto (viene a ser el dilema actual de qué es realmente un libro, porque hasta la fecha contenido y continente eran indisolubles, pero con los nuevos formatos todo cambia).

Yo admito que regalo un objeto, porque si no fuera así, lo mismo me daría regalar una edición de bolsillo que una de tapa dura o una edición cualquiera que una primera edición, y sin embargo siempre busco ese libro en un lugar especial, en circunstancias especiales y con una historia especial (recuerdo ahora el ejemplar que compré de «Va ploure tot el dia» de Teresa Pàmies -cuando ni siquiera sabía catalán- sólo porque la dedicatoria estaba escrita el mismo día que yo encontré el libro, pero 10 años atrás, «en recuerdo de una tarde maravillosa», decía).

Algunos dicen que el papel desaparecerá en el futuro. Yo no lo creo. Sí pienso que el consumo masivo de best-sellers, novedades, periódicos, diccionarios -y muchas otras más tipologías de publicaciones- perfectamente puede ser en formato electrónico, pero tengo la impresión de que el libro como objeto seguirá existiendo, como objeto de arte o de regalo por ejemplo, además de que no creo que desaparezca la necesidad de poseer algo de manera tangible.

9 comentarios

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Estoy de acuerdo contigo, y comparto la costumbre de comprar libros y regalarlos. Y aun soy socia de biblioteca. Pero nada se compara con el olor de un libro nuevo en tus manos o con la historia de uno usado, recuerdo haber leído La divina comedia de Alighieri con notas al margen que complementaron mi lectura y me encanto.
Dejemos los e-books para lo practico y utilitario, para el placer de la lectura no hay como el papel.

Y como antes te había leído, y ahora estaba en mi liturgia dominical de «EL PAIS», te paso este articulillo sobre el futuro de las bibliotecas 🙂

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/bibliotecas/sacuden/polvo/elpepiespcat/20101024elpcat_2/Tes

Y me niego a creer en rotundo, que los libros desapareceran. Me resisto :). Y en cuanto a los e-books… la verdad que no puedo opinar al 100×100, más que nada porque no conozco aún a nadie de mi entorno que tenga… pero dirás que tampoco me despiertan gran curiosidad…

Así que… Continuaremos esperando el futuro :).

Feliz domingo!

Estoy contigo: regalamos objetos. Bibliotecario de vocación, formación y profesión, sólo compro libros que vaya a regalar. Lo que tengo en casa son, básicamente y por esa misma razón, regalos de los que he sido objeto.

El ebook y el libro en papel sólo son soportes, los hábitos de lectura se estan ampliando y no entiendo éste debatir constante de si uno sustituye al otro. Repito lo mismo sólo són soportes.

El sábado por la noche cenamos en casa con dos amigos. A uno de ellos le devolví un libro que me había prestado y ya lo había terminado y a cambio le presté cuatro libros, cuatro. Si es que soy así, me expando, y me emociono y pienso en lo feliz que va a ser cuando los lea que no me puedo resistir a regalar futura felicidad, mucha. (de hecho, le ofrecí dos más pero los dejamos para otra ocasión). Yo creo que regalé un contenido y no un objeto, con esto quiero decir que me imagino prestando con un lápiz o un envío on line un libro que me gustara sin mayores problemas.
Luego está regalar un libro como un objeto. Imagino que eso es regalar un trocito de una misma. He tenido muy pocas veces esa necesidad, poquísimas, y he sido objeto de esa entrega también muy pocas. Pero reconozco que es algo muy especial.
Es un poco como la música. Creo que he regalado muy pocos CD y me han regalado aún menos, pero han sido siempre pequeños tesoros.

A mi me encanta vivir entre libros, es el objeto en sí mismo que me parece de lo más bonito, y algunos aún más, y es el saber la de historias, conocimientos, ilustraciones…mundos y mundos que me rodean. Y ni loca regalo mis libros! De hecho, como me duelen algunos de esos que dejé y, según es costumbre, nunca volvieron. También me encanta ir a librerias y bibliotecas a andar entre libros. No me puedo imaginar un futuro sin libros. Claro que tampoco me podia imaginar un futuro sin cartas (como me gustaba escribirlas, dibujar las letras, ilustrarlas, esperarlas, recibirlas, aquellos sobres sobre la mesa de mi cuarto..) y ahora no recibo mas que las del banco. Dios mio, voy a llorar 😉

Blumm, yo he perdido la cuenta de «Amares», de Eduardo Galeano, la edición de bolsillo de Alianza… y de «La amigdalitis de Tarzán» ya van 6… (varios de ellos enviados por correo). Buscaré el de Villorio, si lo has regalado 8 veces, tiene que ser por algo…

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