Poema de Cristina Peri Rossi, perteneciente al libro «La inmovilidad de los barcos»

Cuando los grandes transatlánticos
–blancos como ballenas–
de gloriosos nombres italianos
–Cristóforo Colombo, Américo Vespucci–
zarpaban lentamente de las radas
–quince días de mar
y el clap-clap-clap del agua–
yo te invité al puerto
a ver salir los barcos.

Vivías en una gran ciudad
de espaldas al mar
En tu vida había muchas cosas:
música-autopistas-cenas
comités-colegas-teléfonos.
De espaldas al mar
sin contemplar
la mansa taciturnidad de los barcos.

“Son algo majestuosos” dijiste.

El barco blanco
flotaba en la rada
mecido por las aguas
como por un sueño.
Ballena antigua,
se había echado a descansar.
En torno a él
oscuros hombrecitos de mono azul
trabajaban en su vientre
como diminutos Jonases digeridos.

Desde entonces, tu amor
tuvo una maroma:
me amabas
porque una tarde de invierno,
en lugar del cine,
te llevé a ver salir los barcos.

This article has 3 comments

  1. paola vaggio

    Precioso poema. Supongo que en este contexto maroma es “cuerda gruesa de esparto, cáñamo u otras fibras vegetales o sintéticas.”

  2. editora

    Te leo ahora… El taller ya fue (en septiembre) pero lo tuvimos que cancelar porque a última hora se desapuntó una persona y no teníamos el número mínimo para hacerlo. Justo ahora estoy hablando con Laura para hacerlo en Semana Santa y promocionarlo desde ya, para que no nos vuelva a pasar lo mismo (porque en septiembre lo preparamos todo en dos semanas y apenas hubo tiempo de darle publicidad). Te confirmo en cuanto sepa las fechas exactas.

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