En la tierra de mis raíces

Llegué el domingo a medianoche a la tierra de mis raíces. Hacía frío, ese frío que sientes nada más bajar del autobús por el que sabes que no te has equivocado de lugar, que estás en la misma tierra de siempre. En invierno el frío marca la personalidad de esta ciudad, pero en verano también a veces se escapan ráfagas que te recuerdan dónde estás. El termómetro de fuera de la estación marcaba 12 ºC. Camino de casa el silencio era total, sólo el ruido de mi maleta sobre la acera. No vi un alma en la calle.

El lunes la Seguir leyendo…