La culpa no la tiene Libranda

Hace un par de años o más, cuando aquí apenas se empezaba a hablar del e-book y sólo unos pocos “frikis” tenían un lector, me encontré con una colaboradora de mi revista (Iguazú. Revista Artesanal de Literatura y Cultura) que conocía bien el mercado americano y me juraba y perjuraba que aquello era el futuro del libro. Yo no lo terminaba de ver claro. – Pero vamos a ver -le decía yo a mi amiga-… Seguir leyendo…