De la nostalgia y el miedo

Mi madre y yo, al menos una vez cada verano, solemos ir al cementerio del pueblo a limpiar la tumba de mis abuelos. También hace años, ya lo he explicado más de una vez, aprovechábamos para limpiar la tumba de mi tía Julia, aunque en ese momento en realidad estuviera todavía viva y con perfecta salud y nos acabáramos de tomar un pastas en su casa (se preparó su tumba a los 82 u 84… Seguir leyendo…