«Los últimos», de Paco Cerdà

Mis padres nunca van al cine. Fueron una vez, antes de casarse, y luego una segunda vez, cuando yo -con 17 años- los llevé a ver «Tierras de penumbra» porque me parecía inconcebible que no hubieran entrado en un cine en más de 20 años.

Siguieron sin ir 11 años más, hasta que se estrenó «El cielo cira» y mi hermano se empeñó en llevar a mi madre a verla. Cuando le pregunté qué le había parecido, mi madre respondió que era muy triste, que no hace falta contar esas cosas, «que ya se ven». Pero su mayor disgusto fue que al salir de la sala nadie se había parado a hablar con ella para comentar la película. Seguir leyendo…