Mi vecino «el monje»

En Vitoria vivíamos en un segundo piso de un edificio de 6 plantas, con ascensor. En lo alto del todo, por encima del sexto piso, estaban los «camarotes» y mi padre, que se jubiló por enfermedad relativamente joven (a los 54 años) pasaba allí muchos ratos. No era raro que nosotros subiéramos y bajáramos de nuestro piso al camarote para cualquier cosa, como trastear por allí con mi padre o enviarle los mensajes de mi… Seguir leyendo…