Un gesto cualquiera

Todavía no me he acostumbrado a los nuevos paisajes. A mirar por la ventana y ver edificios. Ventanas iluminadas por la noche, abiertas a otras vidas, expuestas a miradas. Los aviones que parecen tocar las antenas. Los interruptores y las sombras. La ciudad.

Y sin embargo hoy, en un gesto cualquiera (salir a la terraza a regar las plantas, por ejemplo) ha sucedido: el olor a estufa de leña, el cielo despejado, una o dos estrellas. Ese olor que se me ha quedado pegado, recuerdo sobre recuerdo, extendiéndose sobre el resto del paisaje. Un poco de frío, silencio. Átomos de identidad del pasado que me dicen: «eres, ahora».

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