Lo malo de las páginas webs creadas por instituciones es que como las instituciones son las que pagan, quieren que la web sea ese lugar donde enseñan sus mejores galas y sus mayores avances: que si ya tenemos twitter, que si mira nuestro Facebook, que si no te pierdas este vídeo tan fantástico (por el que hemos pagado un dineral) para enseñarte quiénes somos… y montando todo ese «escaparate» se olvidan de lo principal, que son los usuarios a los que supuestamente está dirigida la web.

A muchas instituciones se les debería meter en la cabeza que la gente no visita su web para admirarla, sino para encontrar un dato concreto o cubrir cualquier otra necesidad informativa, práctica. Es decir, queremos usar la web, no recrearnos en ella.

Todo esto viene a cuenta de que a veces cometo la insensatez (por lo visto) de querer consultar online si un libro está o no en alguna de las bibliotecas de Barcelona. Voy a Google (sí, no me sé de memoria una url como http://w110.bcn.cat/portal/site/Biblioteques) y acabo en dicha web de las bibliotecas. Ingenua de mí, espero encontrarme un buscador de libros o un acceso al catálogo a primera vista, pero hete aquí que esta web es un claro ejemplo de web pensada desde la institución en vez desde el usuario. Así que el catálogo está, sí, pero escondido al final del todo de la home y sin presencia en ninguna otra de las páginas. Si por el menú principal fuera, en las bibliotecas no se buscan libros (me encanta que especialmente en la página «Usa las bibliotecas» no haya ni una referencia al catálogo).

La primera vez que me enfrenté al reto de diseñar una web (mejor dicho, de «planear», o hacer los planos -yo entonces no sabía que existía algo llamado «arquitectura de la información»- porque ya había otra persona que haría el diseño gráfico propiamente dicho) fue hace 15 años, allá por el 1999, y se trató de la primera web de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Información, de la Universidad del País Vasco. En dicha facultad se impartían 5 carreras, cada carrera tenía dos planes de estudios todavía conviviendo (el nuevo y el antiguo), cada plan tenía cuatro o cinco cursos (años lectivos) y cada curso tenía dos cuatrimestres y una media de 6 asignaturas por cuatrimestre. Yo tenía 22 años, estaba en mi primer año de doctorado (sobre cine documental) y el encargo de la web había caído en mis manos por circunstancias muy rocambolescas (pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión).

Organizar todo aquello, y hacerlo en 3 meses, antes del inicio oficial del curso, era todo un reto. Mi gran ventaja: que en rectorado, dada la prisa del asunto, me dieron libertad absoluta para hacer lo que quisiera (nadie por encima de mí validaba o se metía en la estructura) y que me pusieron dos becarios para ayudarme, convirtiéndome así en la única becaria con becarios (brillántisimos, por cierto, sin los cuales aquello no hubiera salido). Explico esto para contextualizar que las tres personas que hicimos aquella web, éramos alumnos, y así nació una web en la que todos los alumnos encontraban las cosas con mucha facilidad, pero en la que más de un profesor se quejó de que no encontraba el programa de sus asignaturas (lo esperaba ver en la sección «Nombre licenciatura > Departamentos > Nombre departamento > Nombre profesor» (más o menos), cuando el programa estaba en «Nombre licenciatura > Curso > Cuatrimestre > Asignatura».

Yo siempre estuve muy orgullosa de aquella web porque me parecía una web útil (y sigo creyendo que los usuarios principales de la web de una universidad son los alumnos) pero con el paso del tiempo también cayó en garras institucionales y cambiaron muchas cosas. En fin, que hay días como hoy en los que recuerdo ese privilegio que fue ser una usuaria que construía una web para los usuarios como ella.

This article has 1 comments

  1. Jose Alcántara

    Para bien o para mal parece que en ciertos ámbitos hemos avanzado muy poco desde aquel 1999 🙂 Aparentemente hemos avanzado muchísimo, pero luego descubres la alegría cuando encuentras una web pensada para las personas y entonces entiendes que tanta alegría solo puede deberse a lo raro del evento. Esas webs siguen siendo minoría.

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